El campo defiende que Andalucía sea quien produzca el aceite de oliva y concentre las marcas y la comercialización
Las organizaciones representativas del campo consideran que Andalucía debe aprovechar su liderazgo mundial en producción de aceite de oliva para avanzar también en industria, marcas y comercialización y conseguir que una mayor parte del valor añadido permanezca en el territorio.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, ASAJA Andalucía, COAG Andalucía y UPA Andalucía defienden conjuntamente la importancia estratégica de que una compañía de la dimensión, trayectoria y proyección internacional de Deoleo permanezca vinculada al territorio andaluz, como fórmula para reforzar el liderazgo de la comunidad en el sector del aceite de oliva y garantizar que una mayor parte del valor generado por este producto permanezca en su principal territorio productor.
Las cuatro organizaciones firmantes señalan que esta reivindicación tiene que entenderse desde la defensa de la calidad, el origen y la autenticidad del aceite de oliva. En este sentido, coinciden en que Andalucía se encuentra ante el reto de transformar su extraordinario liderazgo productivo en un liderazgo igualmente fuerte en industria, comercialización, marcas y presencia ante el consumidor.
Ya no basta con producir la mayor parte del aceite de oliva español y constituir el gran origen mundial de este alimento. Andalucía debe tener también capacidad para intervenir en aquellos eslabones de la cadena donde se genera una parte fundamental del valor añadido.
La dimensión del sector olivarero justifica sobradamente esta aspiración. Andalucía cuenta con más de 1,6 millones de hectáreas de olivar, alrededor del 60% de la superficie nacional. No obstante, si hablamos del peso andaluz sobre la producción nacional de aceite y aceituna de mesa, el porcentaje se eleva al 80%.
Pero, “Andalucía no puede limitarse a ser la tierra donde se produce el aceite para que después otros concentren la industria, las marcas, la distribución y la relación con el consumidor”, coinciden las organizaciones representativas del sector.
En este contexto, Deoleo constituye un activo empresarial especialmente relevante por el valor de sus marcas, su presencia en los mercados y su capacidad comercial nacional e internacional. Para ASAJA, COAG, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, vincular una firma de estas características al principal territorio productor tendría un evidente interés estratégico para el conjunto del olivar andaluz, más allá de cualquier interés particular.
Andalucía conoce bien las consecuencias de perder tejido industrial. La historia económica en las últimas décadas ofrece ejemplos que aconsejan preservar y fortalecer los centros productivos y de decisión. Y tenemos ejemplos en todos los sectores. Santana Motor, que durante décadas convirtió Linares en un referente de la automoción, cesó definitivamente su producción en 2011.
En el ámbito estrictamente agrario, la reestructuración de la industria azucarera provocó el cierre de fábricas como Guadalcacín, en Jerez de la Frontera, y La Rinconada, en Sevilla, con importantes consecuencias para el cultivo y para la economía ligada a la remolacha.
Del mismo modo, la reforma del sector algodonero condujo en 2009 al desmantelamiento permanente de buena parte de las instalaciones de desmotado existentes en Andalucía.
Para las cuatro organizaciones, estas experiencias demuestran que cuando un territorio pierde industria no pierde únicamente una fábrica. Pierde empleo, actividad económica, capacidad de negociación, conocimiento empresarial, tejido auxiliar y, sobre todo, capacidad para decidir sobre el futuro de sus propias producciones.
Por ello, ASAJA Andalucía, COAG Andalucía, UPA Andalucía y Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía consideran que el sector del aceite de oliva debe avanzar precisamente en la dirección contraria: más industria vinculada al territorio, empresas de mayor dimensión, marcas potentes, capacidad exportadora y mayor presencia en los mercados finales.
El objetivo es que Andalucía no sea únicamente el lugar en el que se cultivan los olivos y se obtiene un aceite reconocido mundialmente por su calidad, sino también el territorio desde el que se diseñen las estrategias empresariales, se desarrollen las marcas y se tomen las decisiones comerciales.
“Tenemos la producción, tenemos la calidad y tenemos el conocimiento. El siguiente paso es conseguir que Andalucía lidere también la comercialización y que una parte cada vez mayor del valor generado por el aceite de oliva revierta sobre nuestros agricultores olivareros y sobre nuestra tierra”, concluyen las organizaciones.
Fuente: Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, ASAJA Andalucía, COAG Andalucía y UPA Andalucía
