La Junta resalta que la bioeconomía lleva a una nueva forma de producir que genera valor y empleo en las zonas rurales

La Junta resalta que la bioeconomía lleva a una nueva forma de producir que genera valor y empleo en las zonas rurales

El consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, ha asistido en Jaén al encuentro de lanzamiento del Clúster en Bioeconomía Circular de Andalucía, que se va a constituir en pieza clave “en una nueva forma de producir y de consumir de manera sostenible, creando valor y generando empleo, muchos de ellos en nuestras zonas rurales”. “Hoy damos un importante paso hacia un modelo de aprovechamiento integral de los recursos biomásicos y su valorización”, gracias a una línea de trabajo que será clave en “la sostenibilidad y la economía andaluza de los próximos años”.

En un acto en el que han estado presentes el presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, y la directora general de Industria, Energía y Minas de la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio, Natalia González, el consejero ha incidido en el apoyo de la Junta para que los sectores productivos y de transformación “sigan apostando por un futuro innovador y sostenible”. En ello tiene que jugar un papel capital la apuesta por bioeconomía, “que no es algo efímero ni pasajero, es una realidad que responde a importantes retos de futuro de nuestra economía”

“La bioeconomía abre un mundo de oportunidades, de conocimiento y de negocio para las industrias y la ciudadanía de Andalucía que debemos aprovechar al máximo”, ha insistido. En este sentido, ha recordado que el pasado mes de octubre la Comisión Europea presentó el Plan de Acción para el desarrollo de este sistema de producción “como instrumento para incentivar el empleo, el crecimiento y la inversión en la Unión Europea”.

De esta manera, la bioeconomía se convierte en una herramienta fundamental para dar respuesta a desafíos como el cambio climático, la dependencia de energías fósiles, la generación de residuos y la degradación de recursos naturales. “Y a la vez, debe aportar oportunidades de futuro como la creación de empleo, de riqueza y de mejora de la sostenibilidad en Andalucía”.

Sánchez Haro ha definido este clúster como “el pulmón” de la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular, aprobada en septiembre por el Consejo de Gobierno de la Junta para “impulsar, desarrollar y expandir este modelo económico”. La agricultura juega un papel estratégico para ello, para lo que es necesario “la optimización de la gestión de restos vegetales, subproductos y residuos agrarios y agroalimentarios”, así como la reducción, valorización y aprovechamiento de la biomasa de origen agrario.

Nuevas líneas de productos

Para ello, la Consejería de Agricultura está ultimando incentivos “para que las agroindustrias puedan desarrollar nuevas líneas de productos a partir del aprovechamiento integral de sus recursos”. De este modo, se obtendrán otros productos más allá de su primera actividad agroalimentaria, un campo en el que en Andalucía ya existen experiencias que “aportan valor, negocio y futuro”.

Además, supone una importante línea para seguir avanzando en innovación, que “es vital para la supervivencia de las empresas y requiere de la especialización en muchos campos para ofrecer sus frutos a la sociedad”. Por ello, el titular andaluz de Agricultura ha subrayado que el clúster que hoy se ha presentado mantendrá a Andalucía como “un territorio de vanguardia de la mano de la bioeconomía” y será “un elemento clave para el desarrollo regional hacia modelos económicos más sostenibles”, desarrollando proyectos innovadores que “aumentarán la masa crítica de empresas de este sector, mejorando la visibilidad y proporcionando a los andaluces los beneficios del aprovechamiento de los recursos y su valorización”.

Andalucía genera al año ocho millones de toneladas de residuos vegetales al año, con el olivar y las frutas y hortalizas como los cultivos que producen más biomasa aprovechable (el 40% del total). El potencial del olivar en el campo de la bioeconomía es enorme, ya que el sector abarca una extensión de 1,4 millones de hectáreas y supone una red agroindustrial de 800 almazaras, 16 refinerías de aceite de oliva, más de 200 entamadoras y 40 plantas para la extracción de orujo.

Producción de energía

Al margen de la producción de aceite de oliva, todo el tejido industrial olivarero genera un millón de toneladas de orujillo al año, casi 350.000 toneladas anuales de huesos de aceituna y más de 2,5 millones de toneladas de restos de poda. Los principales aprovechamientos de estos subproductos del olivar son la generación de energía eléctrica y térmica (la llamada bioenergía) en un 79% de los casos, así como materia orgánica para el suelo y compostaje en un 15%. Todas estas cantidades se traducen en un potencial total de energía de 570.000 toneladas equivalentes de petróleo.

Otro ejemplo de bioeconomía circular es que, en la actualidad, la industria del olivar incluye otros procesos industriales para la utilización de subproductos para alimentación animal, fertilizantes, energía y compostajes, además de actuar cada día más como bioindustrias. El sector, además, trabaja en otras opciones de aprovechamiento a través de nuevos bioproductos de valor añadido procedentes del olivar, como por ejemplo cosméticos, bioplásticos, lubricantes o nutracéuticos (productos que combinan propiedades nutricionales y farmacéuticas).