La sequía, los precios y la amenaza de la Xylella marcan el año agrario 2017 en Andalucía

La sequía, los precios y la amenaza de la Xylella marcan el año agrario 2017 en Andalucía

UPA Andalucía ha convocado en el día de hoy una rueda de prensa en la que ha dado a conocer a través de su secretario general, Miguel Cobos, el Informe de Balance del Año 2017 elaborado por la organización agraria, y en la que ha destacado la sequía, los precios y la amenaza de la Xylella como las principales dificultades a las que se han enfrentado los agricultores y ganaderos andaluces a lo largo del pasado año.

Miguel Cobos ha iniciado la rueda de prensa cuestionando en primer lugar los datos de renta agraria nacional de 2017 hechos públicos recientemente por Gobierno central, y en el que se avanza un crecimiento del 4,9%, atribuyendo esta subida al sector ganadero que ha tirado del resto de sectores. “Se hace difícil pensar y es incongruente que el sector ganadero, que padece una sequía prolongada que dura ya cuatro años, sea el que tire del resto de sectores”, afirma el secretario general. Más consenso ha transmitido sin embargo la organización agraria con los datos que se han ofrecido por parte de la Junta para Andalucía, donde se anunció un crecimiento del 1,8%, “más cercano a la realidad que vivimos a día de hoy en el sector agrario”, asegura Cobos.

Por otro lado, UPA Andalucía ha querido poner el acento primordial en que Andalucía se ha enfrentado a una de las sequías más destructivas desde que se tienen datos. El año 2017 se va a recordar como el más seco desde 1995, y es el que las lluvias en este último año hidrológico han sido un 18% menor respecto a la media histórica

Miguel Cobos ha dado a conocer que, “los principales efectos que esta sequía produce y está produciendo en el sector agrario son la falta de agua de bebida y de pastos para el ganado extensivo y encarecimiento de los forrajes en ganadería; problemas en los regadíos por las restricciones de riego; la falta de tempero para las siembras; la enorme pérdida de rendimientos en cultivos de secano como olivar, cereales y almendro entre otros; y la posible pérdida de ayudas PAC de mantenerse la regulación actual. El secretario general ha querido recordar también que UPA Andalucía valoró recientemente a través de un informe exhaustivo que analizaba la situación en el campo por la falta de precipitaciones, y en el que se concluyó que las pérdidas acumuladas del agro andaluz por la sequía se situaron en torno a los 800 millones de € en el pasado año 2017.

Asimismo, un año más persiste el problema trascendental de los precios percibidos por los agricultores y ganaderos, los cuales no cubren ni tan siquiera en muchos casos los costes de producción y dejando por tanto a las explotaciones en una situación crítica.

La solución más factible a corto plazo a la problemática de los precios, afirma Miguel Cobos, “la tenemos encontrar en la Ley de la Cadena Alimentaria, en la que hay que seguir trabajando en tres aspectos como son la figura del mediador, establecer precios sostenibles para agricultores y ganaderos ligados a los costes de producción, y el establecimiento de mecanismos de regulación y sanciones contundentes para evitar prácticas desleales y abusivas como la venta a perdidas”. En este sentido, UPA ha recibido muy positivamente la noticia de la reciente aprobación de una Proposición no de Ley precisamente contra la venta a pérdidas.

Respecto a Xylella, bacteria que afecta gravemente a una gran cantidad de cultivos como olivar, almendros, frutales, viñedo y cítricos entre otros, hizo saltar todas las alarmas cuando a finales del mes junio de 2017 se detectó por primera vez un caso en la Península Ibérica en una plantación de almendros de Alicante. Desde entonces se han declarado cinco brotes, con 127 positivos en 106 parcelas afectadas el último detectado hace escasos 15 días.

Para hacer frente a esta amenaza, el secretario general de UPA Andalucía ha solicitado a las administraciones públicas un Plan de Acción que contemple un proyecto de investigación, control, formación de técnicos, de agricultores y ayudas suficientes para los agricultores afectados, y a los agricultores han querido recomendarles que extremen las precauciones y que se evite malas prácticas con el movimiento del material vegetal.

Además de esto tres actores principales que para UPA Andalucía han sido los más importantes que han ocasionado y siguen ocasionando estragos en los agricultores y ganaderos andaluces, existen otras cuestiones de gran relevancia que marcaron el pasado año 2017.

Por un lado, en el apartado de ayudas, Cobos ha destacado la buena gestión del pago de las ayudas PAC llevada a cabo por la Junta Andalucía pero ha criticado la gestión del PDR. Respecto a las ayudas PAC, “a pesar de las dificultades con las aplicaciones informáticas y que obligaron a una ampliación de los plazos, el 90 % de las ayudas PAC 2017 en Andalucía ya estén pagadas, por lo que estamos muy satisfechos. Pero sin embargo, otras ayudas importantes para el sector agrario son las vinculadas al Programa de Desarrollo Rural, aunque en su gran mayoría las medidas previstas ya tienen una base reguladora, el pago real a los agricultores está teniendo importantes retrasos”, asevera el secretario general.

En lo referente a seguros agrarios, Miguel Cobos ha criticado que “la aparente importancia que les dan las administraciones a los seguros agrarios no casa con el insuficiente apoyo económico que proporcionan al sistema”. En un año como el presente de sequía extrema y prolongada, la ministra se ha escudado en todo momento en esta herramienta para dar cobertura a los sucesos meteorológicos adversos. Y es que paradójicamente el Ministerio ha dado continuidad a la reducción de 10 puntos en las ayudas a los seguros agrarios impuesta ya el pasado año. Por su parte, la Junta de Andalucía ha hecho un importante esfuerzo ampliando su partida presupuestaria hasta los 7,7 millones de euros, esfuerzo que reconocen desde UPA pero que insisten en que sigue siendo insuficiente dada la situación de crisis que vive el sector agrario. Por ello, han solicitado que se reestablezcan más pronto que tarde los valores de subvención que existían antes de la crisis para Andalucía, donde se alcanzaron los 14 millones de euros.

Por último, desde UPA Andalucía han manifestado que en 2017 no han sido todo malas noticias, ya que al menos “los agricultores españoles podrán respirar aliviados desde que recientemente se diera a conocer que si iba a poder seguir utilizando un producto herbicida de gran importancia para sus explotaciones, el glifosato, durante los próximos cinco años hasta 2022”, concluye Miguel Cobos.