ASAJA-Sevilla exige a la Comisión Europea que defienda también la aceituna negra y le demanda ayudas para paliar las pérdidas

ASAJA-Sevilla exige a la Comisión Europea que defienda también la aceituna negra y le demanda ayudas para paliar las pérdidas

Desde ASAJA-Sevilla esperamos que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que se reúne hoy con Donald Trump para debatir sobre política arancelaria, no se centre sólo en los aranceles a los coches y al acero europeos y luche también por levantar los gravámenes que ya se le han impuesto a la aceituna negra española, también europea y hasta ahora la gran olvidada en esta guerra comercial.

Tras la confirmación oficial de la imposición de aranceles arbitrarios y desorbitados a la  aceituna negra española el pasado 10 de julio, fruto del giro radical en la política comercial del Gobierno de Trump, desde ASAJA-Sevilla exigimos a la Unión Europea que defienda con más ardor nuestras producciones de aceituna negra y articule mecanismos de ayuda que permitan que los productores españoles de aceituna de mesa puedan paliar el veto de facto a la exportación de aceituna negra española que suponen los aranceles impuestos por EE.UU.

La imposición de aranceles definitivos por parte del Gobierno estadounidense a la aceituna negra española, así como el incremento de los mismos hasta en un 60%, pasando de 21,6% a 34,79% de media, supone un veto de al menos 10 años a la industria española de la aceituna negra, que se ve expulsada de facto del mercado americano al no poder exportar soportando esos gravámenes.

Los aranceles suponen también un tremendo mazazo para los agricultores aceituneros y para la economía de cientos de pueblos olivareros de Andalucía y Extremadura, y especialmente de la provincia de Sevilla, que concentra el 70% de toda la producción. Andalucía genera unas 450.000 toneladas de aceituna de mesa, que equivalen al 80% de la producción nacional y al 18% de la producción mundial.

Tras el veto de Putin, ahora el veto de Trump

Hay un claro paralelismo entre el veto del Gobierno de Putin a las exportaciones hortofrutícolas europeas y el veto de Trump, vía arancelaria, a la aceituna negra de mesa, pues ambos vetos tienen un origen claramente político y en ambos casos las producciones agrarias europeas reciben el golpe dirigido contra la política de la Unión Europea, en el primer caso como respuesta a las sanciones que impuso la CE a Rusia por sus actuaciones en Ucrania, y en el segundo caso, según argumenta la propia administración estadounidense, por mantener una política de apoyo al sector agrario, la Política Agraria Común (PAC).

La Comisión Europea, que contrariamente a la capacidad de reacción y la contundencia verbal mostrada con los ataques al acero y al aluminio ha estado moderada e incluso pasiva en el caso de los ataques a la aceituna negra española, y por ende europea, debe ahora minimizar el daño que el cierre del mercado de EE.UU. va a causar a los productores españoles de aceituna negra y especialmente a los agricultores, el eslabón más débil de esta cadena.

En el caso del veto ruso, decretado por el Gobierno de Putin el 7 de agosto de 2014, la Comisión Europea optó por abrir contingentes de retirada para las producciones hortofrutícolas afectadas y un sistema de almacenamiento para las producciones cárnicas, además de incrementar su colaboración en la búsqueda de nuevos mercados. Estas medidas ayudaron a estabilizar el mercado cárnico y hortofrutícola europeo.

Denuncia ante la OMC y ayudas al sector

Por ello, desde ASAJA-Sevilla instamos en primer lugar a la CE a que, si no logra levantarlos, denuncie los aranceles ante la Organización Mundial de Comercio (OMC),  puesto que como ASAJA ha repetido hasta la saciedad la imposición de estos aranceles es arbitraria y burla todas las normas del comercio internacional, dado que la aceituna de mesa española está sujeta a los mismos parámetros que le resto de aceitunas de la Unión Europea y no cuenta con una ayuda específica al producto, ni al precio, ni a la exportación. Las ayudas que reciben los agricultores de aceituna de mesa están integradas en las denominadas “caja azul” y “caja verde” de la OMC, por lo que por definición se trata de ayudas desvinculadas de la producción. 

En segundo lugar, desde ASAJA-Sevilla exigimos a la CE que apruebe medidas dotadas con recursos económicos suficientes para paliar las pérdidas de los productores de aceituna de mesa y apoye financieramente al sector para buscar mercados alternativos. 

Tal como ASAJA-Sevilla trasladó al cónsul de los EE.UU. en la concentración convocada el pasado 5 de julio en la capital andaluza, la imposición arbitraria de estos aranceles desorbitados a la aceituna negra es un veto de hecho, pues ninguna industria española puede exportar soportando esas tasas,  pone en riesgo más de dos millones de jornales y 8.000 empleos directos en uno de los sectores más dinámicos de la economía andaluza, y de manera indirecta se está poniendo en cuestión todo el sistema de ayudas de la PAC en el que se apoya el desarrollo de las zonas rurales de toda la Unión Europea.